“Eso no es pro” remarcaba Mauricio Macri en su campaña presidencial a propósito de situaciones vinculadas a chicanas o peleas, sosteniendo una imagen de dialogo y de “una nueva política” que era más PRO. Los conceptos de marketing político excelentemente aplicados lograron que el ex Jefe de Gobierno Porteño llegara a la presidencia de la Nación y su delfín Horacio Rodríguez Larreta hiciera lo propio como sucesor en la ciudad de Buenos Aires
En ese momento la perdedora en términos de posicionamientos fue Gabriela Michetti que tras perder la interna con Horacio, terminó siendo la vicepresidenta de la Nación. Lo que en ese momento era un Frente Cambiemos que venía en franco crecimiento a nivel nacional de la mano del PRO llegó a su pico máximo con la presidencia de Mauricio pero rápidamente el rumbo del país durante el gobierno de Macri que se alejó a varios kilómetros de sus promesas comenzó a generar grietas en un panorama que empezaba rápidamente a ver como los marineros empezaban a salir del barco cuando se empezaba a llenar de agua.

Por un lado Macri, que tras perder prácticamente fue exiliado de su propio partido, mientras que Bullrich desde un lugar más derecho, o de derecha se quedaba con la presidencia del partido para marcar la cancha y seguir pidiendo mano dura desde los medios de Comunicación. Michetti desapareció por completo del mapa político, incluso (su último tweet fue en marzo del 2020) y Horacio… se enfocó en su gestión en Buenos Aires.
La pandemia les dio una chance de que los ojos se pusieran en el oficialismo y si bien “los disgustos generales en cuanto a manejo de pandemia parecían unirlos una vez más como proyecto común”, esta vez la pelea de egos hace que día a día las chispas sigan apareciendo en Juntos por el Cambio que muy lejos está de mostrarse como Juntos, ya que pareciera que en el PRO, no quiere acompañar ninguno.
Bullrich que dice “ahora me toca a mi” y levanta su costado más duro en materia de Seguridad para justificarlo y señalar a Larreta, su oponente natural como tibio y hasta coquetea con Javier Milei.
Larreta que sigue enmarcado en las bases del PRO intentando mostrarse como dialoguista y de gestión, hablando de unión y proyecto pero frunciendo el seño cada vez que aparece Bullrich en escena.

Y por último Mauricio a quien el arte del escapismo que tuvo como presidente de la fundación FIFA lo corrió del foco de la política (a diferencia de Bullrich que se mantuvo como figura central en la oposición) y que de repente empieza a encontrar nuevamente algunas manos que antes se cerraban y que hacen que juegue sigilosamente a no señalar a ninguno… y al mismo tiempo dar la sensación de que está en campaña presidencial nuevamente.
Del otro lado de “juntos” la UCR no para de gritar que “ahora es mi turno”, pero tienen el mismo problema que sus primos del PRO… tampoco saben a quien van a acompañar. Sin lugar a dudas, parece que el primer paso que tiene que dar Juntos por el Cambio para el 2023, es cambiar la primera palabra.